Cómo rematar el hilo en punto de cruz: consejos y trucos
Cuando se trata de punto de cruz, rematar el hilo correctamente es fundamental para obtener un acabado limpio y profesional. Si no rematas el hilo de la forma adecuada, tu trabajo podría deshilacharse con el tiempo y todo tu esfuerzo se echará a perder. Sigue estos pasos para garantizar que tu obra maestra de punto de cruz permanezca intacta durante años.
Un revés prolijo no es solo por estética. La forma en que comienzas y terminas tus hilos afecta el aspecto de tu pieza terminada una vez que se enmarca, lava o exhibe. Los nudos abultados crean protuberancias, los cabos sueltos pueden soltarse y los extremos largos pueden traslucirse a través de telas claras. Aquí te explicamos cómo asegurar tus hilos correctamente para obtener un acabado limpio y duradero.
¿Por qué evitar los nudos?
Es tentador hacer un nudo como lo harías al coser, pero la mayoría de quienes hacen punto de cruz los evitan. Los nudos crean protuberancias que se notan cuando tu trabajo se plancha o se enmarca, pueden atravesar la tela y son difíciles de deshacer si cometes un error. En cambio, los hilos se aseguran pasándolos por debajo de las puntadas existentes.
Cómo comenzar tu hilo de forma prolija
El inicio de bucle (número par de hebras)
Perfecto cuando bordas con dos hebras. Toma una sola hebra del doble de largo de lo habitual, dóblala por la mitad e inserta los dos extremos cortados a través de la aguja. Saca la aguja desde atrás para tu primera puntada, dejando el bucle en la parte posterior. Haz la primera media puntada, luego pasa la aguja a través del bucle en la parte posterior antes de tirar para ajustar. El hilo queda asegurado sin ningún cabo suelto.
Anclar debajo de tus puntadas
Deja un cabo de aproximadamente una pulgada (2.5 cm) en la parte posterior y mantenlo en su lugar detrás de la tela. Realiza tus primeras puntadas sobre el cabo para que quede atrapado debajo, luego recorta cualquier exceso.
El nudo temporal (waste knot)
Haz un nudo en el extremo del hilo e inserta la aguja desde el frente a una corta distancia, en la dirección en la que vas a bordar. Bordar hacia el nudo para que tus puntadas cubran el hilo en la parte posterior. Cuando llegues al nudo, córtalo.
Cómo terminar tu hilo
Paso 1: Termina en la parte posterior
Después de tu última puntada, pasa la aguja hacia la parte posterior de la tela.
Paso 2: Entreteje debajo de varias puntadas
Desliza la aguja por debajo de tres a cinco puntadas en la parte posterior, idealmente del mismo color para que no se note nada. Para mayor seguridad, teje de regreso en la dirección opuesta por un par de puntadas.
Paso 3: Recorta cerca
Recorta el hilo cerca de las puntadas con tijeras de bordar afiladas, teniendo cuidado de no cortar la tela ni las puntadas vecinas. Los extremos cortos y ordenados no se enredarán con hilos nuevos ni se traslucirán.
Consejos para un revés prolijo
- No lleves el hilo demasiado lejos. Saltar más de unas pocas puntadas por detrás, especialmente detrás de tela vacía, puede traslucirse. En su lugar, termina y comienza de nuevo.
- Teje debajo del mismo color cuando sea posible, especialmente con hilos oscuros cerca de áreas claras.
- Evita el pegamento para telas o el sellador de bordes en los cabos de hilo. Pueden endurecer o decolorar tu trabajo con el tiempo. Los extremos bien tejidos se sostienen bien por sí mismos.
- Mantén los largos de hilo cortos para reducir enredos. Consulta cómo prevenir giros y nudos.
- Planifica tu ruta. Métodos como el método danés y el método de estacionamiento (parking) reducen naturalmente el número de inicios y paradas.
Por qué es importante
Un revés seguro y prolijo hace que el enmarcado sea más sencillo, ayuda a que tu trabajo resista el lavado y añade valor si alguna vez vendes tus piezas terminadas. Es la marca oculta de un bordador cuidadoso. Tómate tu tiempo y tu punto de cruz durará generaciones. ¡Feliz bordado!
¿Eres nuevo en el punto de cruz? Nuestros kits para principiantes son el lugar perfecto para practicar estas técnicas.